El dólar mayorista cerró junio en $1.489, un 5,3% arriba del mes anterior y el mayor salto mensual desde octubre de 2025. La suba llega con la banda todavía administrada, empujada por el fin del pico de liquidación del agro y por una compresión de tasas en pesos que le achica el margen al carry. La demanda de divisas del invierno, con el Mundial de por medio, agrega presión.
Del otro lado, la desinflación no se rompió, aunque entró en su tramo más difícil. Mayo marcó 2,1% (33,2% interanual) y el consenso ve junio otra vez en torno a 2,1%; recién hacia agosto el mercado proyecta perforar el 2%. Bajar del 5% al 2% fue el trabajo grueso; sostenerse por debajo es la milla que más cuesta, y un dólar que se mueve es el principal riesgo sobre esa etapa.