Para que el mayorista terminara la semana en $1.499, a un peso del techo, el Gobierno apretó el torniquete de los pesos. La tasa que los bancos les pagan a los depósitos grandes tocó 26,5% anual, máximo desde abril. El riesgo país llegó el jueves a 532 puntos, máximo desde mayo, con una suba de 100 puntos desde fines de julio que es argentina: los emergentes comparables quedaron quietos. El viernes todo aflojó: la mayor baja diaria del riesgo en agosto, la mejor rueda del mes para el Merval. Un respiro de una rueda no es un veredicto.
La ironía es que la economía real entregó su mejor tanda de datos en meses justo cuando el mercado más caro le cobró el esquema. La actividad rebotó 0,8% en junio tras dos meses de caída. De paso rompió la apuesta de la edición pasada, que esperaba una pausa: perdimos nosotros, ganó la actividad. El superávit comercial de julio fue el más alto para ese mes desde 1990. La mora de las familias, que venía subiendo hacía 19 meses, se detuvo. El contraste queda: el torniquete sostiene el techo mientras la presión se muda a donde menos se ve, el crédito y la caja de los que venden adentro.